domingo, 10 de febrero de 2013

Los Misterios Herméticos


(La Tabla Esmeralda)
El Hermetismo es más que una teoría, es una metodología concreta que incluye disciplinas mentales y aplicaciones prácticas, como la alquimia.
Para el hombre hermético la forma de transmitir la realidad y sus conexiones, era a través de símbolos.



Castillo de Humberto Pittamiglio

¿Qué es el llamado Arte Real o Alquimia?

Es una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte. Sin embargo, un alquimista diría sencillamente que consiste en “El Arte de espiritualizar la materia y materializar el espíritu…”

viernes, 7 de septiembre de 2012

Las Voces del Pasado


Un Mapamundi desde el Pasado Remoto
 
“Hay dos maneras de difundir la luz: ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.”
Lin Yutang

sábado, 17 de diciembre de 2011

Dartmouth College

El León de Caprera en: Dartmouth    http://www.dartmouth.edu/home/

SCUOLA ITALIANA DI MONTEVIDEO

Textos dentro del marco histórico-literario: “El Cid”, evolución del español. “Don Quijote de la Mancha”, descripción del personaje: retrato. “El león de Caprera” de Maritza Vieytes, vida de Giusseppe Garibaldi en Montevideo.
Prof.ssa Cynthia Toya

sábado, 30 de julio de 2011

Escribir como una forma de vida

Más de una vez he reflexionado sobre: escribir, algo que desde hace algún tiempo hago con frecuencia, y me he dado cuenta de que existen alrededor del escribir con el objetivo de publicar, una serie de asuntos que no siempre se tienen en cuenta.
Las personas tienen distintas razones para escribir, hay quienes lo hacen como una forma de catarsis, otras como gratificación personal, otras para poner sus sueños fuera y poder dimensionarlos y otras como un modo de vida.
Esta nota será la primera de una serie de artículos breves, referidos a escribir como un emprendimiento relacionado a la expresión artística, pero también a aspectos de gestión en diferentes áreas que el escritor debe conocer.

domingo, 17 de julio de 2011

Libro Libre

El sábado 16 de julio, se ha iniciado en Uruguay una campaña para fomentar la lectura.

Muchas personas que creemos en la importancia de la educación, la cultura y la lectura, hemos liberado libros. Como escritora no he querido quedar fuera de esta magnífica iniciativa, por lo que he liberado varios ejemplares de El León de Caprera.

Debemos seguir en este camino, solo nosotros, lectores y escritores, podemos hacer la diferencia. Necesitamos movimientos democratizadores e incluyentes en la cultura.

miércoles, 8 de junio de 2011

Para todas aquellas personas, tanto dentro como fuera del Uruguay que me han preguntado ¿cómo acceder a EL LEÓN DE CAPRERA?...ahora hay una posibilidad, está en MERCADO LIBRE....solo deben seguir el vínculo. Gracias!!

articulo.mercadolibre.com.uy
El León de Caprera Novela histórica de Maritza Vieytes a $ 200.00 para comprar en MercadoLibre Música, Libros y Películas Libros Novelas

martes, 29 de marzo de 2011

La libertad de un Escritor

Por TENNESSEE WILLIAMS
“¿Qué es ser un escritor?
Yo diría que es ser libre.
Ya sé que hay escritores que no son libres, que trabajan asalariados, lo cual es una cosa muy distinta. Es posible que profesionalmente sean mejores escritores, tomado lo de mejor en su sentido convencional. Están al tanto de las exigencias de los éxitos comerciales y satisfacen a sus editores, y es de suponer que también a su público. Pero no son libres, y por lo tanto no son lo que considero un auténtico escritor.
Ser libre es haber alcanzado el objetivo de tu vida. Significa toda clase de libertades. Significa la libertad de pararse cuando uno lo desea, de ir donde le apetezca y en el momento que le apetezca; significa ser viajero aquí y allá, un viajero que pasa por muchos hoteles, triste o contento, sin obstáculos ni demasiado pesar. Significa la libertad de ser”.

sábado, 5 de febrero de 2011

¿Por qué escribimos?

"En el principio fue el verbo... Así lo recoge San Juan en su Evangelio. La palabra que conforma el mundo, el nombre que lo explica todo. Puede que no fuera tal, puede que antes del verbo existieran cielos, mares, noche, día, estrellas, firmamento. Pero si nadie sabía cómo nombrarlos, no eran nada, absolutamente nada. Así que al principio fue el verbo, como bien dejó escrito Juan. Y a ese verbo bíblico lo siguieron la épica de Homero, la intemperie y el poder de los dioses, el amor y la guerra que nos relata la Ilíada y, después, el delirio del Quijote, y luego, la soledad de Macondo.
¿Por qué escribir? ¿Para qué nombrar? ¿Para qué contar? Para entender. Para amar y que te amen. Para saber, para conocer. Por miedo, por necesidad, por dinero. Para sobrevivir, porque no todo el mundo sabe bailar el tango, ni jugar bien al fútbol. Por costumbre, para matar la costumbre, por vivir otras vidas y revivir la propia. Para dar testimonio.
"Una manera de vivir", dice Vargas Llosa, parafraseando a Flaubert. Antes que nada vino el verbo, lo deja claro San Juan. También lo sabía Kafka. Pero el escritor checo pregunta: "¿Y al final?". Quizás silencio, como interpreta sobre su obra George Steiner, con buen tino, oliéndose el apocalipsis de la destrucción europea. Al principio fue el verbo. Pero Cervantes y Shakespeare lo enaltecieron, lo igualaron a la medida de Dios. Porque exploraron todos los delirios y las pasiones de sus criaturas.
¿Por qué escribir?  Porque se medita, como Descartes. Para adentrarse en los laberintos y no necesariamente querer salir de ellos, como Borges. "Porque estamos aquí, pero querríamos estar allí", dice Antonio Tabucchi. Por emular la infancia, cuando la niña Almudena Grandes enmendaba la plana a los finales que no le gustaban. Por volver a inventar historias de indios, vaqueros y pitufos, dice David Safier. Porque a la hora de hacerlo, "disfrutar es una palabra que se queda corta", confiesa Ken Follet. Para volver a vidas anteriores, a las lecturas y los tumbos que cada uno lleva en la mochila, según Arturo Pérez-Reverte.
La palabra es agua y cada historia, el río que las lleva. El escritor es quien domina la corriente, como hicieron Balzac, Dostoyevski, Dickens, Galdós, Clarín, Flaubert, Tolstoi, que siguió la estela épica de Homero como nadie. O el que va contra la corriente, como Marcel Proust. Sin dudas, hay que enfrentarse a ello, como dice Josep Pla en su Diccionario de Literatura: con temperamento...".